martes, 23 de febrero de 2010

UNA CITA EXTRAIDA DE LA EXPERIENCIA. DE MI PRÓPIA EXPERIENCIA.

"El amor es efímero, eso es evidente. Entonces dominalo, disfrutalo, y no te obsesiones,

porque lo mejor que le puedes sacar al amor es una muy buena amistad con muy buenos recuerdos
."
Lluís Jaster

lunes, 22 de febrero de 2010

LA FORMULA PARA LOCALIZAR EL NÚCLEO DEL ERROR

Los abrazos serán mejores a partir de hoy.
Porque antes lo fueron, pero fundiremos los besos de antes con los abrazos de ahora y serán un símbolo indiscutible de la recién estrenada amistad.

Porque antes le quería.
Y sigo queriéndole ahora. Pero he exprimido al máximo las posibilidades de mi mente, y me he dado cuenta de una cosa.

Pude enamorarme de el en un solo minuto. No se exactamente en que momento de nuestra relación ocurrió ese fenómeno, pero pudo ser en un abrir y cerrar de ojos. Y seguramente ocurrió mientras le observaba en el cine, embobado mirando la pantalla, mientras a mis oídos llegaba esa música, acompañada de destellos de luz. Yo me estaba perdiendo las imágenes, los bailes de ese musical, pero los estaba viendo reflejados en sus ojos, en su boca medio abierta que enseñaba una sonrisa de niño pequeño. Pudo ser en ese mismo instante cuando sin darme cuenta, me enamoré de él. No me dolió, porque enamorarse nunca duele al principio. Porque yo estaba flotando, besándole en mi imaginario, amándole, lamiéndole el cuerpo, y esa sensación era magnífica. Todo fluía.

Pero en el momento en que ocurrió todo lo contrario, en el momento en que él me miraba de reojo y sentía que ya no había el mismo amor, que no fluía del mismo modo, yo estaba completamente loco por él. Y en el instante en que sus palabras me definían su estado, su desamor hacia el amor que tuvo un día, eso me hundió. Y eso, si dolió. Y también ocurrió en un solo minuto. Se fue tan rápido como llegó. Pero el final es mas duro, porque no puedes disfrutar de nada mas que de la pena, de la tristeza, y era entonces cuando en mi imaginario corrían serpientes eléctricas azotándome el estomago, cuando los lametones eran bofetadas, cuando los besos eran puñales a fuego en mis pulmones. Y es difícil comprender en ese momento que tal y como vino, se fue, y no pasa nada porque la vida sigue.

La tristeza, la impotencia, las dudas, la inseguridad y las maldiciones son las encargadas de no dejarte pensar con claridad, las que envenenan un momento que podría ser precioso, la oportunidad perfecta para pasar a un siguiente nivel. Ser amigos.

Claro que solo hace falta pararte a pensar, una vez matadas las serpientes y destruidos los puñales, para darte cuenta de que has sufrido inútilmente.

Cambiar la pena por alegría es solo una filosofía de vida. No es iluso el que lo hace, creo yo, porque no me considero mas iluso que un niño, sino un optimista con ganas de sonreír.

Fue fácil. Si antes hubieron besos, ahora serán abrazos bien dados. Si antes hubo pasión, ahora habrá confianza. Si antes hubo confianza, ahora se llamará amistad.

Nadie dijo que las amistades se conseguían a través de una relación prudente. Nosotros no hemos sido prudentes. Lo hemos arriesgado al máximo desde el primer momento. Nos hemos amado como si no hubiera mañana. Aunque yo dejaba un poquito cada noche para amarle más al día siguiente, y quizás esa es mi única pena. No haberle amado como nunca, porque ahora se que nunca más le podré amar como no lo hice ayer. Pero es solo una pena entre mil alegrías, porque sigo a su lado, de otro modo, llamándole de otra forma, pero a su lado, y el al mio, y con las mismas ganas, las mismas ilusiones y las mismas ideas sobre el maldito amor. Ahora, al menos, podremos reírnos de lo estúpidos que fuimos tratando de entender el amor.

Silencio en mis manos.

Tenía una cosa entre las manos pero se ha ido.
Sentía que podía tocarla. sentía su latido.
Tenía una cosa entre las manos, pero ha desaparecido.

De todas las cosas que por mi mano han pasado, no recuerdo ninguna como esta.
Y el dolor que esta me ha producido al marcharse, es único.

Tengo la sensación efímera de haberla dejado escapar entre mis dedos. Y yo que creía que la tenía apretada, fuerte entre mis yemas, dormida a la vez que despierta en mi palma.

Mi puño era la defensa, con la que estaba dispuesto a golpear a cualquiera que quisiera arrebatarmela.
Pero el viento ártico que golpea mi piel, ahora, me ha insensibilizado la mano. No puedo asegurar cuando ha caído.

Abro bien las dos extremidades, miro una, miro la otra, y me parece increíble que ya no haya nada. Que solo el calor del recuerdo me haga ser consciente de que lo tuve.

Me encierro las malditas cestas de carne en los bolsillos, las aprieto. Grito de rabia. Odio que todos lo oigan. Odio que me oiga e irremediablemente, siga por un camino distinto al mío.

Odio perder lo que quiero. Odio que lo que quiero, se pierda sin saber como.

martes, 9 de febrero de 2010

Lo propio

Y apareció en su vida la primera fotografía que marcaría el antes y el después.
Antes solo era letras, descripciones fugaces de lo que pensaba, letras unidas para poder formar palabras, y palabras combinadas para poder formar frases. Frases con la misión de explicar lo que quería que los demás supieran.
Des del día en que vio su primera fotografía con sus propios ojos, todo se convirtió en propio.

Es propio enseñarla, para dejar de hablar, y entender todo lo que pasó.





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sábado, 6 de febrero de 2010

NOTA DE ÚLTIMA HORA

Ha vuelto. Ya no hay que temer. No avisen a la policía. No llamen a la NASA. No pongan velas. No hagan nada, porque ha vuelto. Y esta a mi lado.

de nuevo, all is full of love

El poder

No se me ocurrió otra cosa que decirle que lo sentía pero que estaba muy cansado. En parte era verdad, porque mis ojos pesaban tanto o mas que mi cuerpo, que era un peso muerto a punto de desplomarse. Pero realmente mis ganas de seguir allí, con ella, me hubieran dado las fuerzas suficientes como para ponerme firme, mirar hacia el horizonte y decir: No hay nada que me apetezca más que quedarme aquí contigo.

Mientras me marchaba de aquel lugar, las maldiciones me invadían poco a poco. Tenía la tentación de volver mi cabeza hacia atrás y gritar con todas mis fuerzas que no me dejara marchar.

No lo hice.
Ella tampoco tampoco.

Y largarme de aquel lugar fue y será una de las estupideces mas grandes de mi trayectoria vital. Por eso ahora, he empleado mi poder de retroceder en el tiempo y me he quedado. Vuelvo a sentir los ojos pesados, el cuerpo inmolado de cansancio, pero la firmeza de mi espalda indica que mis ojos la ven frente al horizonte, que no hace falta gritarle que me pida que me quede, que no hace falta maldecirme a mi mismo por haberme ido, porque no lo he echo, ni lo haré jamás.

All is full of love.

lunes, 1 de febrero de 2010

La habitación hecha pasado

Si me paro a observar lo que tengo delante, me pueden pasar dos cosas. La primera es que me quede parado observando sin encontrar ninguna respuesta. La segunda es que me entren unas ganas irrefrenables de comermelo. literalmente.

Decido mirar hacia atrás y ver que está pasando a mis espaldas. Parece mas interesante, pero se que es menos jugoso. Un neón epiléptico juega a querer morir. Un espejo roto me desfigura la cara, pero tampoco me fijo demasiado porque corro el riesgo de ver lo que precisamente estoy evitando. Al lado del espejo hay una toalla mojada. Se perfectamente que no es agua porque el líquido es rojo. Un poco mas cerca, en el suelo, está el cuchillo que traía escondido en mi bolsa. A mi derecha la puerta. a mi izquierda la ventana. Fuera de ella otro neón menos nervioso, acompasado, jodidamente azul. Y en el techo, manchas, de mierda, de humedad, de humo, de barro y una mosca muerta pegada al lado de la lampara.

Cierro los ojos y no veo nada, solo un juego de semi luces epilépticas y arrítmicas, y un fotograma que se desvanece poco a poco. La mosca. Ya no está. Ahora solo deseo abrirlos, mirar hacia atrás, y follar.

Me levanto poco a poco con los ojos cerrados, camino lentamente hacia adelante, solo doy tres pasos y me clavo el cuchillo en el pie. No me duele, porque el pie lo he perdido hace rato. Sigo hacia delante, un paso mas, y topo con la toalla. Y luego me doy de bruces con el espejo que se hace añicos en el suelo. Es definitivo, el espejo ya no existe. Y entro dentro del marco que lo albergaba. Y traspaso a un lugar frio, mas iluminado, aunque solo lo percibo porque ahora ya no veo luces epilépticas, sino una luz naranja que debe ser blanca, pero filtrada a través de mis párpados es de color naranja. Los abro, y no veo nada porque la luz del sol me ciega. Poco a poco me acostumbro a ella, y veo la cama vacía, la ventana abierta a la derecha y la puerta a la izquierda. En el suelo no hay ninguna toalla y mis pies ahora vuelven a ser dos. Me doy la vuelta y el espejo está completo, vertical, reflejando mi figura desnuda, seca, y pálida. Miro el techo y es blanco, limpio.

Hace días que en esa habitación amé mucho a alguien que ahora está muerto. Hace días que arreglaron el espejo. Hace días que pintaron las paredes, cambiaron las sabanas y detuvieron a mi marido por asesinato.

Y yo, impasible, sigo encerrado en esta habitación que habla sola, que me destruye poco a poco pero que no deja de enseñarme la puerta, por la cual puedo salir, por la cual puedo correr hacia la calle, y tirar piedras a los neones azules que de noche me turban la mente.