Los abrazos serán mejores a partir de hoy.
Porque antes lo fueron, pero fundiremos los besos de antes con los abrazos de ahora y serán un símbolo indiscutible de la recién estrenada amistad.
Porque antes le quería.
Y sigo queriéndole ahora. Pero he exprimido al máximo las posibilidades de mi mente, y me he dado cuenta de una cosa.
Pude enamorarme de el en un solo minuto. No se exactamente en que momento de nuestra relación ocurrió ese fenómeno, pero pudo ser en un abrir y cerrar de ojos. Y seguramente ocurrió mientras le observaba en el cine, embobado mirando la pantalla, mientras a mis oídos llegaba esa música, acompañada de destellos de luz. Yo me estaba perdiendo las imágenes, los bailes de ese musical, pero los estaba viendo reflejados en sus ojos, en su boca medio abierta que enseñaba una sonrisa de niño pequeño. Pudo ser en ese mismo instante cuando sin darme cuenta, me enamoré de él. No me dolió, porque enamorarse nunca duele al principio. Porque yo estaba flotando, besándole en mi imaginario, amándole, lamiéndole el cuerpo, y esa sensación era magnífica. Todo fluía.
Pero en el momento en que ocurrió todo lo contrario, en el momento en que él me miraba de reojo y sentía que ya no había el mismo amor, que no fluía del mismo modo, yo estaba completamente loco por él. Y en el instante en que sus palabras me definían su estado, su desamor hacia el amor que tuvo un día, eso me hundió. Y eso, si dolió. Y también ocurrió en un solo minuto. Se fue tan rápido como llegó. Pero el final es mas duro, porque no puedes disfrutar de nada mas que de la pena, de la tristeza, y era entonces cuando en mi imaginario corrían serpientes eléctricas azotándome el estomago, cuando los lametones eran bofetadas, cuando los besos eran puñales a fuego en mis pulmones. Y es difícil comprender en ese momento que tal y como vino, se fue, y no pasa nada porque la vida sigue.
La tristeza, la impotencia, las dudas, la inseguridad y las maldiciones son las encargadas de no dejarte pensar con claridad, las que envenenan un momento que podría ser precioso, la oportunidad perfecta para pasar a un siguiente nivel. Ser amigos.
Claro que solo hace falta pararte a pensar, una vez matadas las serpientes y destruidos los puñales, para darte cuenta de que has sufrido inútilmente.
Cambiar la pena por alegría es solo una filosofía de vida. No es iluso el que lo hace, creo yo, porque no me considero mas iluso que un niño, sino un optimista con ganas de sonreír.
Fue fácil. Si antes hubieron besos, ahora serán abrazos bien dados. Si antes hubo pasión, ahora habrá confianza. Si antes hubo confianza, ahora se llamará amistad.
Nadie dijo que las amistades se conseguían a través de una relación prudente. Nosotros no hemos sido prudentes. Lo hemos arriesgado al máximo desde el primer momento. Nos hemos amado como si no hubiera mañana. Aunque yo dejaba un poquito cada noche para amarle más al día siguiente, y quizás esa es mi única pena. No haberle amado como nunca, porque ahora se que nunca más le podré amar como no lo hice ayer. Pero es solo una pena entre mil alegrías, porque sigo a su lado, de otro modo, llamándole de otra forma, pero a su lado, y el al mio, y con las mismas ganas, las mismas ilusiones y las mismas ideas sobre el maldito amor. Ahora, al menos, podremos reírnos de lo estúpidos que fuimos tratando de entender el amor.